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jueves, 3 de octubre de 2013

Cómo te escuchas Bogotá...


Por: Diego Cangrejo



Balas de bebé... y otras canciones de cuna, 1996



El rock bogotano ha sido una excusa para mostrar los diferentes sonidos de la ciudad, una de las tantas visiones de Bogotá se representan a través de dos bandas que en los 80´s crecieron con sonidos muy propios pero que con el transcurrir del tiempo se han transformado en la voz del ser capitalino... 


¿El rock puede describir a Bogotá?, esta música retrata una ciudad donde sus habitantes viven como si el espacio en donde les ha tocado vivir fuera el inadecuado, un contrariado laberinto de cemento, estratos y “pequeños” recorridos cotidianos, que invitan a escuchar los sonidos que registran la agresividad de sus calles, la insolidaridad e indiferencia, la naturalidad de sus habitantes o el “orgullo” por ser habitante de la ciudad.


 
 



1280 Almas Primer Álbum:  Háblame de Horror, 1993


El rock Bogotano es la clara muestra de la evolución social de estos sentimientos; existen dos bandas que se comprometieron con la ciudad desde distintas actividades y han estado presentes en el desarrollo de las políticas y campañas que han emprendido diversas organizaciones. 1280 Almas y La Derecha son las agrupaciones que en principio se le midieron a ser parte de la re-nombrada cultura ciudadana.
Foto: Concierto Radionica 2012, Fotografías cortesía: Daniel Rodríguez    


El origen de estas bandas se remonta a finales de los años ochenta, en medio de un agitado momento político y social, el rock en Bogotá empezó a cobrar fuerza. Como lo cuenta Hernando López percusionista de 1280 AlmasPara ese tiempo La Candelaria estaba invadida por los bares y sitios de rumba que iban progresivamente convirtiendo una zona cultural en un sitio de parranda, pero al mismo tiempo surgió un sonido bogotano, auténtico, que en ocasiones se ha convertido en estigma”.




Hablar del origen de este “boom” del rock capitalino exige hablar de músicos que participaron activamente en la formación de las distintas bandas, La Derecha es una de estas agrupaciones; “nuestra propuesta es una mezcla del punk, el son montuno y el joesón para producir un sonido fresco” así se describe la banda Francisco Nieto uno de sus fundadores. La banda nació como un proyecto cultural que integraba la producción musical con propuestas escénicas, con el video de “Ay, qué dolor”, su primer sencillo, llevaron al aficionado al videoclip a hacer un breve pero representativo viaje por la Bogotá de los años noventa. Desde el centro hasta sectores ignotos como la desembocadura del río Fucha en el San Cristóbal,  y hasta el Puente del Común en la entrada a Chía,


Pero si se habla de una banda que reúna en su ser el sentimiento y el sonido bogotano, hay que referirse a las 1280 Almas. Nacida en los corredores del colegio INEM de Kennedy, agrupó a unos adolescentes con idénticas inquietudes musicales e ideas políticas, quienes bajo la influencia innegable de Andrea Echeverri y sus Aterciopelados; representantes de uno de los sonidos característicos de la ciudad y hoy en día de Colombia, arrancaron un proyecto en el que se fusionaba el rock, el punk y la música popular colombiana, proyecto que se llamo “Delia y los Aminoácidos”, gen fundamental en la construcción del rock bogotano. Desde su aparición con su álbum Con el corazón en la mano esta banda ha impulsado la convivencia, la tolerancia, la inclusión y el amor por esta urbe de siete millones de habitantes.


Sin embargo, Como cuenta López “no todos le entramos al juego del éxito, de las grandes giras, de las entrevistas medio mongoloides en los programas de la mañana”. A pesar de haber grabado con BMG y haberse comprometido a sacar tres álbumes, se apartaron de toda gloria y fortuna, se negaron a dejarse patear los cuartos traseros por la chabacanería del mercado y se convirtieron en el sonido del rock bogotano, en su actitud, en la banda sonora de ese sentimiento extraño que nadie conocía: el amor por Bogotá. Una palabra, un grito, una marca de estilo de Las Almas que se tradujo en algo irrefrenable en los rockeros bogotanos: ¡Alegría!


Así, después de veintiún años de ires y venires, de giras mundiales, nacionales y locales, los sonidos del rock bogotano siguen ahí, haciéndole propaganda a la tolerancia, al respeto, a la inclusión y la convivencia. Como en 2005, en el teatro al aire libre de La Media Torta cuando las Almas convocaron a unos cientos de cuarentones, por encima de las bandas invitadas, les recordaron quiénes somos y qué es lo que hay que cuidar. Como La Derecha que, aún siendo parte de una campaña publicitaria, puso al abarrotado estadio El Campín a corear su rock,  logrando que el bogotano ame a su ciudad y se reconozca en la diferencia conviviendo uno al lado del otro.







jueves, 28 de febrero de 2013

Los otakus, una subcultura mundial venida de oriente.



Hiru Kirio, cosplayer.


Son aficionados, multifacéticos, variados y sobre todo, son individuos que alimentan la diversidad cultural y las nuevas tendencias de una ciudad cosmopolita como Bogotá.

Por: Nibeth Adriana Duarte


Inuyasha ,Yu Gi Ho, Naruto, Sakura Cardcaptor, Sailor Moon son sólo unos de los más reconocidos animes dentro la comunidad otaku. Ellos se diferencian por sus gustos particulares por el jrock o rock japonés, el manga, los comics y algunos trascienden la estética de sus personajes favoritos para parecerse en sus formas de vestir, peinar e incluso nombrarse.
Andraia y Ka-lyrra  son amigas del colegio, tienen 27 y 30 años y al preguntarles su nombre prefieren dar su nombre otaku cumpliendo con esta característica general dentro de la comunidad.  A diferencia de lo que se podría pensar, este movimiento no es sólo de jóvenes ni es nuevo. Son muchos quienes al cumplir sus 30 años o más siguen siendo otakus, cosplayers o gamers dependiendo de la actividad que más les atraiga dentro de la cultura nipona. El manga que se difundió en 1992 llamado, Sailor Moon las acercó a este submundo  que hoy comparten como si fuesen adolescentes.
A Nicole le gusta que la reconozcan como Sawako ya que es su anime favorito y se identifica con el personaje. Es fan del anime desde hace seis años cuando vio las películas japonesas de Hayao Miyazaki y una que otra serie que pasaban por TV. Ser otaku para ella implica  ir a convenciones, hacer cosplay, saber de Japón, conocer las series, además de escuchar la música de allá jpop, jrock.

El anime, que es particularmente el medio principal para el acercamiento a esta cultura oriental, hace referencia a un estilo en  los dibujos animados, que son muy diferentes a los vistos comercialmente en occidente y que se empezaron a trasmitir hace algunas décadas en la televisión nacional. Animes tan famosos como Dragon ball o los Caballeros del Zodiaco hacen parte de una larga lista de este tipo de animes que se difundieron en las cadenas nacionales. Son atractivos, porque los personajes son muy elaborados al punto que parecen Manga, (nombre que se le da a las  historietas japonesas) pero, en movimiento.


Otaku, es sin embargo una palabra compleja que recoge a muchas personas  alrededor del gusto por los contenidos de oriente que así mismo son muy distintos. Hay gamers que son los que se sienten más atraídos por los videojuegos, o cosplayers que son los que alimentan la tendencia de representar personajes de sus series favoritas,  desde el vestido, hasta la actitud. “No solamente se basa en la tela, es un tema que conlleva estudio, es ver las series y comprender este arte que no es sólo me  disfracé y ya” Dice Hiru Kirio que lleva siendo cosplayer hace unos cinco años.

 

El problema de nombrarse a sí mismo como otaku,  radica en que esta palabra tomó una connotación negativa en Japón cuando se empezó asociar a estas personas con prácticas antisociales. Así, que algunos optan por nombrarse como Akiba-kei, como Hiru. Quien dice que “es similar al concepto de aficionado de la palabra otaku,  pero sin la idea de la persona  aislada, y ensimismada. “Acá somos muy sociales y es por eso que no somos otakus”
“Hay que pensar a los otakus como una subcultura, no son una tribu urbana porque no es un grupo cerrado con reglas establecidas. Ellos pueden tener su propia cultura, ser colombianos y adoptar cosas de oriente, como ocurre”. Explica, Juan Camilo Restrepo, Sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia. “La identidad de ellos no se construye como el movimiento hippie o punk. Ellos son tan diversos y particulares que le van dando forma  a esta subcultura urbana mientras crece.”
Es una subcultura que aunque tiene más de treinta años en Colombia y una tradición milenaria en Japón, tiene más acogida ahora entre los jóvenes de las urbes gracias a  múltiples factores. 

El primero es que Japón, Corea del sur y China se han venido consolidando en el mercado mundial. De la misma forma que llegan carros o electrodomésticos, se importan series televisivas y contenido que trae información de oriente.
Lo segundo, es que principalmente los  otakus se han organizado, unido, y manifestado a través de internet y sobre todo en redes sociales. Se han podido ver entre ellos, comentando en diferentes medios online sobre estos contenidos que como explican Andraia y Ka-lyrra, hace veinte años eran escasos. “No sólo era carísimo sino imposible conseguir manga o series anime, acá no llegaba nada. Uno tenía que buscar en todo el centro y era muy extraño”.
El 24 de febrero del 2013 se dio la primera marcha cosplay en Bogotá y aunque cada vez hay más eventos como estos, falta mucho por aprender en relación con la tolerancia y no discriminación a estos grupos.  Andrés o Homura Fate, dice que a los otakus se les tacha de satánicos, diabólicos, infantiles y homosexuales.  En su colegio tuvo que escuchar la explicación de su profesora de religión que los acusaba de ser una secta e incluso de la incomprensión de su mamá que poco a poco fue conociendo y entendiendo más, como él cuenta.

Fotos tomadas por: Nibeth Adriana Duarte, en orden de publicación. 
Dead the kid u Oscar
Andraia y Ka-lyrra

Los otakus, una subcultura mundial venida de oriente on PhotoPeach


viernes, 16 de noviembre de 2012

Revista Actualidad Extéreo

Actualidad Extéreo es una revista que reúne los mejores trabajos visuales y escritos, realizados durante la segunda parte del semestre. En ésta, nuestra segunda edición, los lectores encontrarán información variada, en dos idiomas (inglés y español) que con un enfoque objetivo pretenden dar una mirada sobre temas nacionales e internacionales.



Por Diego Bojacá         
 Laura Díaz Mártinez
Alejandro Gómez
María Paula Navas  










jueves, 15 de noviembre de 2012

Cyberpunk: La tecnología hecha cultura

El cyberpunk es un movimiento cultural que nace a mediados de los '80. Su postura, mediante el arte, ha reinterpretado la realidad; una realidad virtual, una realidad cyborg, una realidad que es realidad.

                                                                                                            Por Juan S. Salazar P.



jueves, 25 de octubre de 2012

Culturas indígenas, una herencia en peligro

Según el censo general del DANE, en el año 2005 existían en Colombia 1.378.884 indígenas, pertenecientes a 87 pueblos. Estas culturas son parte de la identidad y el patrimonio del país. En el marco del tercer festival de la palabra, el Instituto Caro y Cuervo rinde un homenaje a las lenguas aborígenes nacionales y varios de sus asistentes reflexionan sobre la situación actual de los pueblos indígenas colombianos.
Por Alejandro Gómez 



Periodista: Alejandro Gómez 
Cámara: Andrés Maltés - Alejandro Gómez