jueves, 7 de marzo de 2013

Los carros en Colombia están a precio de huevo



por Nibeth Adriana Duarte


Actualmente en Colombia transitan unos 3,7 millones de automóviles. El mayor número de concentración lo tiene la capital con el 46 por ciento. Los tratados de libre comercio, el bajo precio del dólar y las accesibilidades de pago hacen que un carro esté al alcance de todos. 
Según cifras del BBVA, "durante los primeros nueve meses del 2012 se financiaron 152 mil vehículos, es decir, el 58 por ciento del total de las transacciones de autos nuevos"

viernes, 1 de marzo de 2013

Después de todo... El dolor.

Por: Daniela Garcia




El dolor como experiencia se vive de maneras sumamente diversas, que dependen exclusivamente del manejo y aceptación que cada persona tenga con el mismo. Esta nota, narra a través de distintos testimonios cómo este es percibido, cuáles son sus manifestaciones, qué se entiende por umbral del dolor y por memoria emotiva. Concluyendo que lograr superar o inducir la desaparición del mismo es posible, siempre y cuando se conserve una consciencia plena y equilibrada de los estados de bienestar; es decir de la ausencia del dolor. 


Música: Be good- Kuba. 

*Jaime Sánchez no corresponde al nombre real de la fuente, sin embargo ha sido cambiado a petición de la misma. 

jueves, 28 de febrero de 2013

New age of tours in Bogota






Bogota bike tours is the new age of tours in Bogota where you´ll see the real city, their plazas, historical monuments and beautiful parks. It´s time to meet the colombia´s capital. 

By: Fabian Carrascal


Nueva ley de Habeas Data

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easel.ly

La protección de la información personal ha tenido un largo proceso en la legislación colombiana. La nueva ley de Habeas Data va velar por la seguridad de los datos privados de las personas. 
Por: Daniela Rodríguez y Juliana Blanco


Bambarabanda: música Andina y rock


Pasto, Nariño, Andes, Rock y Punk, hacen parte de la propuesta de un grupo de pastusos, encargados de mostrar lo mejor de su región a través de la mezcla de éstos elementos. La original música de Bambarabanda ha atravesado los límites nacionales para brindarle al mundo un poquito de Nariño.
Por: Alejandra Hormaza


Los otakus, una subcultura mundial venida de oriente.



Hiru Kirio, cosplayer.


Son aficionados, multifacéticos, variados y sobre todo, son individuos que alimentan la diversidad cultural y las nuevas tendencias de una ciudad cosmopolita como Bogotá.

Por: Nibeth Adriana Duarte


Inuyasha ,Yu Gi Ho, Naruto, Sakura Cardcaptor, Sailor Moon son sólo unos de los más reconocidos animes dentro la comunidad otaku. Ellos se diferencian por sus gustos particulares por el jrock o rock japonés, el manga, los comics y algunos trascienden la estética de sus personajes favoritos para parecerse en sus formas de vestir, peinar e incluso nombrarse.
Andraia y Ka-lyrra  son amigas del colegio, tienen 27 y 30 años y al preguntarles su nombre prefieren dar su nombre otaku cumpliendo con esta característica general dentro de la comunidad.  A diferencia de lo que se podría pensar, este movimiento no es sólo de jóvenes ni es nuevo. Son muchos quienes al cumplir sus 30 años o más siguen siendo otakus, cosplayers o gamers dependiendo de la actividad que más les atraiga dentro de la cultura nipona. El manga que se difundió en 1992 llamado, Sailor Moon las acercó a este submundo  que hoy comparten como si fuesen adolescentes.
A Nicole le gusta que la reconozcan como Sawako ya que es su anime favorito y se identifica con el personaje. Es fan del anime desde hace seis años cuando vio las películas japonesas de Hayao Miyazaki y una que otra serie que pasaban por TV. Ser otaku para ella implica  ir a convenciones, hacer cosplay, saber de Japón, conocer las series, además de escuchar la música de allá jpop, jrock.

El anime, que es particularmente el medio principal para el acercamiento a esta cultura oriental, hace referencia a un estilo en  los dibujos animados, que son muy diferentes a los vistos comercialmente en occidente y que se empezaron a trasmitir hace algunas décadas en la televisión nacional. Animes tan famosos como Dragon ball o los Caballeros del Zodiaco hacen parte de una larga lista de este tipo de animes que se difundieron en las cadenas nacionales. Son atractivos, porque los personajes son muy elaborados al punto que parecen Manga, (nombre que se le da a las  historietas japonesas) pero, en movimiento.


Otaku, es sin embargo una palabra compleja que recoge a muchas personas  alrededor del gusto por los contenidos de oriente que así mismo son muy distintos. Hay gamers que son los que se sienten más atraídos por los videojuegos, o cosplayers que son los que alimentan la tendencia de representar personajes de sus series favoritas,  desde el vestido, hasta la actitud. “No solamente se basa en la tela, es un tema que conlleva estudio, es ver las series y comprender este arte que no es sólo me  disfracé y ya” Dice Hiru Kirio que lleva siendo cosplayer hace unos cinco años.

 

El problema de nombrarse a sí mismo como otaku,  radica en que esta palabra tomó una connotación negativa en Japón cuando se empezó asociar a estas personas con prácticas antisociales. Así, que algunos optan por nombrarse como Akiba-kei, como Hiru. Quien dice que “es similar al concepto de aficionado de la palabra otaku,  pero sin la idea de la persona  aislada, y ensimismada. “Acá somos muy sociales y es por eso que no somos otakus”
“Hay que pensar a los otakus como una subcultura, no son una tribu urbana porque no es un grupo cerrado con reglas establecidas. Ellos pueden tener su propia cultura, ser colombianos y adoptar cosas de oriente, como ocurre”. Explica, Juan Camilo Restrepo, Sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia. “La identidad de ellos no se construye como el movimiento hippie o punk. Ellos son tan diversos y particulares que le van dando forma  a esta subcultura urbana mientras crece.”
Es una subcultura que aunque tiene más de treinta años en Colombia y una tradición milenaria en Japón, tiene más acogida ahora entre los jóvenes de las urbes gracias a  múltiples factores. 

El primero es que Japón, Corea del sur y China se han venido consolidando en el mercado mundial. De la misma forma que llegan carros o electrodomésticos, se importan series televisivas y contenido que trae información de oriente.
Lo segundo, es que principalmente los  otakus se han organizado, unido, y manifestado a través de internet y sobre todo en redes sociales. Se han podido ver entre ellos, comentando en diferentes medios online sobre estos contenidos que como explican Andraia y Ka-lyrra, hace veinte años eran escasos. “No sólo era carísimo sino imposible conseguir manga o series anime, acá no llegaba nada. Uno tenía que buscar en todo el centro y era muy extraño”.
El 24 de febrero del 2013 se dio la primera marcha cosplay en Bogotá y aunque cada vez hay más eventos como estos, falta mucho por aprender en relación con la tolerancia y no discriminación a estos grupos.  Andrés o Homura Fate, dice que a los otakus se les tacha de satánicos, diabólicos, infantiles y homosexuales.  En su colegio tuvo que escuchar la explicación de su profesora de religión que los acusaba de ser una secta e incluso de la incomprensión de su mamá que poco a poco fue conociendo y entendiendo más, como él cuenta.

Fotos tomadas por: Nibeth Adriana Duarte, en orden de publicación. 
Dead the kid u Oscar
Andraia y Ka-lyrra

Los otakus, una subcultura mundial venida de oriente on PhotoPeach


jueves, 21 de febrero de 2013

YOMANGO, ¿Resistencia delictiva?




Tomada de:  yomango.org


Ni se compra ni se vende”, así se define el alma del Yomango. Práctica que se califica como hurto simple, según el Código Penal Colombiano, pero que para quienes la realizan no tiene un carácter delictivo, es una resistencia, “la diferencia entre mangar y robar es que mangar es una herramienta, robar es una acción”, asegura Carlos Pérez* sobre aquello que es hoy su modo de vida y lo define como un “yomangante”.
Por: Daniela García


Mangar es un término español usado para referirse a robar. El “Yomango” se deriva como una sátira de tal verbo y de la conocida marca inglesa de ropa Mango. Esta práctica consiste en tomar objetos comerciales de todo tipo de los grandes almacenes: comida, ropa, aparatos tecnológicos, entre otros; con el fin de suplir una necesidad o un deseo y de realizar “una acción directa contra el capitalismo”.

Cuando ingresan a un supermercado, lo primero que identifican es el sistema de seguridad, compuesto por cámaras y guardas principalmente, a lo que suelen llamar “los enemigos”. Una vez están seguros sobre la estrategia de vigilancia, seleccionan los productos que llevarán y se aseguran detalladamente de eliminar todo aquello que pueda ser percibido por los detectores (códigos de barras, espirales de pegatina, bobinas metálicas, entre otros). Posteriormente se dirigen a lo que Carlos llama “puntos muertos”, estos son las áreas del supermercado que no alcanzan a ser registradas por las cámaras y las menos frecuentadas por los guardas.  Allí acomodan y aseguran en su cuerpo todos los productos. Sin embargo, hay quienes prefieren comprar algo para no generar alertas, mientras otros simplemente se van y llevan en sus bolsillos bolsas plásticas que llenan al salir con los productos que lograron mangar.

El teniente Carlos Eduardo Munébar, quien fue jefe de seguridad durante 25 años de la empresa privada Seguridad Atlanta, afirma que robar corresponde a tomar algo que no es propio de manera delictiva. Generalmente en su empresa reconocen a los ladrones por “algunas señales convencionales” y son éstas la base de entrenamiento de los guardas de seguridad. “Uno empieza a meterle eso al guarda de que todo lo que hay a su alrededor es sospechoso: el señor que está parado, los cuatro señores que están en ese vehículo, son sospechosos”.


Es en el artículo 239 del Código Penal Colombiano donde se define a quien ejerce un hurto simple (todo aquel que no compromete violencia física en su realización), como “el que se apodere de una cosa mueble ajena, con el propósito de obtener provecho para sí o para otro incurrirá en prisión de dos (2) a seis (6) años.”  La abogada penalista, Leida Lara Pérez aclara que sólo es posible juzgar a alguien bajo este delito si es descubierto en flagrancia, es decir, en el momento justo en el que esté realizando el hurto y de no ser así sólo es posible si se cuenta con un conjunto de hechos que lo prueben.

La práctica del Yomango ha sido creada y difundida a través de tres libros, estos son “El libro rojo. Yomango”, “El libro Morao. Cuando Mao llegó a Winona” y finalmente el “Libro Yomango”, que es una recopilación tanto de los anteriores como de textos y análisis realizados en sus páginas de internet.  
Para Carlos, a diferencia de lo que presentan los tres libros, esta práctica no necesariamente tiene que estar ligada a una ideología, es una acción personal que le da la facilidad de conseguir aquello que necesita “sin afectar a nadie”, pues asegura que sólo debe practicarse en multinacionales ya que según él “estos almacenes definen márgenes de pérdida, dentro de los que ya tienen las cadenas estipulados. Así que los trabajadores no se ven afectados porque por ley deben tenerlos y si llegan a cobrarles es un delito.”

El capitán Ocaña,  presidente y fundador de la empresa de seguridad Royal Colombia, asegura, basándose en datos de la  Superintendencia de sociedades, que en los almacenes Éxito S.A. y Carulla manejan un margen de pérdida que oscila entre el 10 y el 20%, esto cambia dependiendo de la zona en la que se encuentre el almacén. Según Fenalco el 18% de las utilidades los grandes supermercados son destinados a márgenes de perdida por el robo hormiga (dentro de los procesos internos de las empresa ) o hurtos simples.

Por otro lado Nicolás Martínez, politólogo de la Universidad Nacional, afirma que una resistencia es un acto realizado en un contexto de confrontación frente al statu quo, no obstante hace claridad que la resistencia puede ser también un acto delictivo “se convierte en un acto de resistencia en tanto están resistiendo al avance de una economía capitalista, lo que sería el statu quo, pero sin embargo, a la luz del derecho, es un acto ilegal, un robo a la propiedad privada de la empresa a la que le pertenece el producto.”

Esta práctica plantea dos grandes facetas, aunque bajo la teoría es una acción de resistencia, también se constituye en un acto delictivo ¿es posible protestar a través del delito? “Los límites, todos los límites, tienen que ver con cómo se llega hasta ellos, con lo que se hace antes de encontrártelos. Algo que nos llama desde atrás de las cosas, esa podría ser una buena definición de Yomango”, afirma un artículo del yomango team en su página oficial.

* Este nombre fue cambiado por petición de la fuente. 
Segunda foto tomada de: http://www.sindominio.net/fiambrera/007/ymng/index.htm