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jueves, 31 de octubre de 2013

¡Jesucristo es de Puerto Rico!


Por: María Del Mar Chaparro Escobar @mariaescobar124

Jesucristo hombre o José Luis de Jesús Miranda, imagen publicitaria de la iglesia Creciendo en Gracia.

"Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre" Mateo 24:27.

En febrero de 2006, el diario Miami New Times publicó en su portada un artículo llamado “He’s Back”, en español significa, “Él regresó”. Una noticia que le dio la vuelta al mundo, fue traducida a ocho idiomas y llamó la atención de medios de comunicación como CNN, ABC, OGLOBO y RCN de Colombia. Ese día todos los medios hablaron que el hijo de Dios, Jesucristo, había llegado a la tierra.


José Luis de Jesús Miranda es el líder de la iglesia Creciendo en Gracia. Su congregación se ubicada en 22 países del mundo, incluida Colombia. Muchos lo conocen como “Papi” pues según él, es el escogido de Dios y su misión es que toda la humanidad pueda ser salvada gracias a su segunda venida. Alguien que no haya visto a este personaje se imaginará un hombre, tal como lo muestran las películas que hablan de la historia de Cristo. Pero este Jesucristo es igual a usted y a mí, e incluso hasta más moderno que otros hombres, pues se tintura el pelo, usa un particular anillo de oro en el dedo angular de la mano derecha, se fija su cabello con cantidad de geles y tiene una sonrisa diseñada como si se la hubiera hecho un odontólogo famoso.

Nació el 22 de abril de 1946 en Ponce, Puerto Rico, en el barrio Gándara uno de los lugares más pobres de la ciudad, era el primer hijo de Antonio de Jesús y Ana Luisa Miranda. “Desde muy pequeño mis padres notaron que había algo especial en mí, algo que los otros niños no tenían y eso que me crié bajo una estricta doctrina católica”, dice José Luis al recordar su infancia. Sin embargo nunca se inclinó por la religión de sus padres y por el contrario sentía en su corazón, una voz que le decía que sus creencias serían otras.

Sus inclinaciones espirituales se despertaron desde que era joven, asistía a algunos grupos para jóvenes de oración y participaba en eventos de la iglesia local. Pero no paso mucho tiempo, hasta que un día decidió irse de su casa y las malas amistades lo llevaron por el camino ancho y fácil, viviendo la vida del hijo pródigo. Entro al mundo de las drogas iniciando con la marihuana, sin ser suficiente pasó a la heroína, lo cual se le convirtió en un vicio incontrolable.  Esta la conseguía con trabajos pequeños que realizaba, robando en joyerías o empeñando las cosas de sus padres. Debido a su historial como vagabundo, fue sentenciado y llevado a la cárcel.  José Luis asegura que allí Dios le mostró que él sería un gran misionero, y con la ayuda de Margarita Toledo, una monja que lo visitaba, inició su ministerio religioso el 18 de agosto de 1966.

Jesucristo hombre en los inicios de su ministerio, imagen de Creciendo en Gracia.
La vida le fue cambiando en el programa de rehabilitación Teen Challenge, esto lo llevó a obtener grandes reconocimientos por parte de gobernantes como Francis Sargente de Massachusetts. Obtuvo su licencia como vendedor de seguros, le ayudó a personas indocumentadas de habla hispana, se casó dos veces y tuvo cinco hijos. Pero algo dentro de él seguía diciéndole que ese no era el camino que debía seguir, y renunció a Metropolitan Life Insurance, la compañía de seguros con la que trabajaba.

Fue el 17 de febrero de 1976 cuando sucedió el hecho más impactante en la vida de este hombre: su hijo menor, de cinco años, había bajado las escaleras y le había dicho “Papi esta noche viene el Señor” En ese instante, narra José Luis, que apareció un resplandor que solo dejaba detallar las siluetas de dos personas, y uno de ellos se acercó a él, tenía su misma estatura y medidas físicas. José Luis solo recuerda que uno de esos hombres se acercó lentamente hasta que sus ojos dejaron de ver quién era y solo sintió que algo entró en su cuerpo, “allí escuche que yo era limpio de pecado, que toda maldad había salido de mi vida y que yo era un ser perfecto”.

Desde ese momento ha tenido experiencias sobrenaturales que lo orientan para darle a su iglesia un verdadero mensaje, explica José Luis. Una de las particularidades de su congregación, es el uso del número 666, simbología que no existe en otras iglesias. “A la entrada de mi casa mandé a labrar en la puerta SSS y el 666”, dice José Luis. Estos signos dentro de su comunidad religiosa significan: tres veces santo.

El número representa la sabiduría y el conocimiento, según la biblia.  Pero la explicación más acertada que hasta el momento  sus fanáticos le han podido dar, está basada en la fecha de nacimiento de José Luis, 22 de abril de 1946 o (22-4-46), pues la suma de cada número da como resultado 666, por lo cual sus feligreses creen que no es coincidencia la revelación que tuvo con el resplandor y la fecha de su nacimiento.

Imágenes de seguidores de José Luis de Jesús Miranda.
Gloria Rueda, es una fiel creyente y explica que el tatuaje o sello del 666 en el brazo, es el número del hombre e identifica la segunda venida de Jesucristo a la tierra; además demuestra el sentido de pertenencia que tienen las personas hacia la congregación. Otra de las funciones del tatuaje, es desmentir los mitos que se han tejido sobre que José Luis es el anticristo.

José Luis es un predicador que ha despertado polémicas, alegrías y odios, como el caso de su ex esposa Josefina Torres. Quien en entrevista con Jaime Bayly en el año 2012 denunció la secta de este hombre como una manipulación y traición; además el 14 de agosto de 2013 declaró en la cadena de televisión Telemundo, que Jesucristo hombre había muerto de una cirrosis hepática en Texas. Sin embargo el 15 de agosto del año en curso, José Luis apareció en un video con su actual esposa e hija diciendo que estaba en perfecto estado de salud. “Hay gente envidiosa que quiere acabar con mi buen nombre, y como saben que soy Jesucristo creen que soy eterno, yo solo vine a preparar mi iglesia para el Armagedón”, argumenta el predicador. Gustavo Sedan, teólogo de la Universidad Javeriana, explica que hasta el momento ni la ciencia ni el hombre han podido descifrar la existencia de Dios “La creencia y la fe son patrones a los que las personas se aferran, y muchas veces estos dogmas funcionan en cuanto a milagros”, dice el teólogo.


Sin embargo si los pastores, curas, ministros y evangélicos leen la misma Biblia, y estudian las versiones que existen sobre el tema, sabrán que en Mateo 24:36 dice que la segunda venida de Jesucristo la verán todas las naciones, y será como ladrón en la noche, nadie sabe ni la hora, ni la fecha ni cuándo llegará.

Etiquetas: Dios, anticristo, salvación, 666, diablo, redentor.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Una iglesia que abraza al diverso

Por: Javier Linares Malagón  @javierlinaresm
Instalaciones de la Iglesia Casa Abba Padre



Los domingos en Colombia son días en donde centenares de personas acostumbran a dar gracias a Dios por todo lo que acontece en sus vidas y en la iglesia cristiana Casa Abba Padre, el primer ministerio dirigido a la comunidad LGBTI en Colombia, también acostumbran hacerlo. En este lugar, con el lema: “mi casa, tu casa, nuestra casa”, se reúnen alrededor de 30 personas con el único fin de mantener una comunión con Dios sin sentir el rechazo de la sociedad.
Casa Abba Padre, anteriormente conocida como iglesia “La puerta”, fue fundada en el año 2006 por Luis Camilo Laborde como un espacio donde las personas pueden tener una comunión con Dios sin sentirse discriminadas. En el 2010, deciden cambiar el nombre del lugar y manejarla bajo una junta directiva conformada por 4 personas de la que David Padilla es el encargado a nivel pastoral y eclesiástico.

Este hombre de 28 años de edad, teólogo de formación y cristiano gay de nacimiento, como lo afirma, ingresa a esta iglesia en busca de una orientación y aprobación en la sociedad. A David, su orientación sexual le generó muchos conflictos de fe durante su infancia y en búsqueda de salir de ese “espíritu de homosexualidad”,  transitó errante por ortodoxos, fundamentalistas hasta que descubrió este espacio de inclusión para todos aquellos que quieren caminar bajo los preceptos del Señor.

Esta iglesia cristiana basada en el evangelio de la inclusión, es un espacio donde la discriminación no tiene cabida “empezamos a trabajar sobre la creación de un ministerio enfocado a la comunidad LGBTI que predique y crea que Dios nos ama y nos acepta tal como, somos” afirma, y es bajo este modelo que Casa Abba padre, abre sus puertas para que la comunidad conozca la palabra de Dios.

Sandra Rocío Vanegas, asistente desde hace un mes , siempre estuvo en búsqueda de mantener un contacto con Dios pero no lo había podido encontrar porque las iglesias tradicionales no comparten su condición, sin embargo, en esta casa “he encontrado que no deben existir diferencias, encontré mucho apoyo, mucha alegría y sobretodo el poder reafirmar mi fe a pesar de las vicisitudes de la vida” afirma.

Casa Abba Padre al ser el primer ministerio LGBTI en Colombia, ha mantenido cierto conflicto con las iglesias cristianas ortodoxas, uno de los que más recuerdan fue en las pasadas marchas de apoyo al matrimonio igualitario, en donde los cristianos hicieron presencia y acusaron a David de incitar el pecado, de llevar a la gente por el camino equivocado incluso hasta recibir amenazas por no aceptar que exista una iglesia que abrace al diverso.

El ritual es el mismo que el de cualquier iglesia cristiana tradicional, la asistencia regular es de 20 a 30 personas y cuentan con una escuela de líderes para orientarlos académica y espiritualmente, afirma Paola González líder de la comunidad.

Esta iglesia funciona en casas del barrio La Soledad, en salones que alquilan de 2 a 3 horas. Sin embargo ¿por qué no se han establecido en un solo lugar si llevan siete años constituyéndose como Iglesia? El problema según David es la oposición, “toda esa carga homofóbica basada en concepciones de malas interpretaciones bíblicas es lo que no nos ha permitido establecernos en un solo lugar”.

Esta es una iglesia que busca generar conciencia de la no discriminación por motivos religiosos, predicando el evangelio del amor que Jesús tiene por sus hijos sin importar la condición sexual que posean, una iglesia que no ha podido estabilizarse por cumplir sus ideales, una iglesia que espera dejar de ser nómada para poder ser parte del resto de la sociedad.


jueves, 22 de agosto de 2013

Un Vaticano en Bogotá

Por: Julián Celemin @julicelemin


Las costumbres y tradiciones en Colombia han tenido como discurso central, la importancia y dedicación a la religión católica. Por ende se puede decir que el país tiene arraigado este factor en su cultura, llevándola hasta el punto de establecerla como un elemento característico de la identidad nacional. Escapularios, biblias, milagros, el acto de comulgar, la lectura del evangelio y, sobre todo, la devoción hacia el Niño Jesús, han sido para los habitantes del 20 de Julio, algo esencial en sus vidas tomando a la iglesia como el espacio donde la Fe persiste.

La iglesia del 20 de Julio durante una misa dominical.

































La historia del surgimiento de la iglesia comenzó a darse en 1935 cuando el padre italiano Juan 
Del Rizzo, arribó a Colombia. Un sacerdote moderno en contraste con la época, hacia parte de la comunidad de los salesianos, los cuales habitaban el sector desde 1925 al tener el colegio Salesiano León XIII en el barrio. “Un hombre de porte elegante, inteligente, y entregado a la comunidad”, como dice Cecilia Sánchez, una habitante que a sus 90 años tuvo la fortuna de conocerlo, y que no ha sacado de su mente el recuerdo de ver al padre Rizzo buscando una ayuda diaria para los niños pobres. La presencia de él cambió el 20 de Julio, inculcándoles la solidaridad con los menos favorecidos.
Con la obra finalizada y la posterior inauguración en 1937, la fama en el sector fue inmediata debido a la asistencia masiva de la gente a las eucaristías. La fundación de la parroquia no sólo hizo del 20 de Julio un sector reconocido para la ciudad, además la convirtió en un factor vital para la creencia hacia el Divino Niño. Como lo dice el padre Luis Fernando Rivera “Con el tiempo, esta iglesia se volvió el lugar donde la gente viene a reconciliarse con Dios”.
El padre Rizzo fue aquel responsable en dar esta devoción. La señora Eva García, propietaria del almacén María Auxiliadora relata que, “la fe hacia el Divino Niño se comenzó a dar por los milagros en algunas personas, como por ejemplo en la sanación de enfermedades, las soluciones económicas, y también para pedir por la salud de algún familiar”. La razón de ver a la iglesia como un Vaticano en Bogotá, parte de la admiración que tenía el padre Juan del Rizzo por el niño Jesús de Praga. Sin embargo al ser esta una representación ligada a los padres Carmelitas él tomó como salida a un conflicto entre comunidades la búsqueda de otra imagen del Divino Niño, con el fin de fomentar su devoción a partir de la infancia que tuvo. El párroco Gabriel afirma, “el padre Rizzo se dirigió a un almacén que quedaba detrás de la catedral ubicado en la carrera sexta con calle quinta. Allí encontró dos imágenes del niño Jesús muy bonitas, pero con un pequeño detalle, que tenían la cruz. Él dijo que las compraba siempre y cuando se las quitaran porque no era justo que a un niño se la pusieran a cargar. Así comenzó la devoción aquí al niño Jesús”.
Su forma de vestir, con túnica rosada, cinturón verde, y los pies descalzos, era para el padre Rizzo una representación de los niños de Nazaret. “los milagros son de dios, fue él el que resucitó, pero es a través de la intermediación de la imagen que inspira ternura como todo niño, un amor, y compasión, que ha tocado los corazones de la gente”, cuenta el padre Rivera.
El Divino Niño, símbolo central de la parroquia del 20 de Julio.
Luis Eduardo Chala, un feligrés y sacristán de la parroquia, es considerado un milagro por la comunidad, ya que en 1986 sufrió un accidente de tránsito. Su moto se estrelló contra un bus, y lo dejó en un coma profundo debido a los fuertes golpes que tuvo en la cabeza. “Nunca me imaginé que iba a volver a la vida. Mi familia al vivir en el barrio San Blas, acudió a la iglesia con el fin de pedirle al Divino Niño que me despertara del coma, el cual me mantuvo dos meses en cama. Los médicos eran pesimistas, pero con la fe de mi familia pude despertar y recobrar mi conocimiento. Gracias al Divino Niño estoy vivo de milagro”.
De relatos como el de Luis Eduardo es que la iglesia se fue visualizando como un sitio en donde los milagros sí existían. Las grandes peregrinaciones llegaban con un motivo, conocer la catedral y al Niño Jesús. Esto permitió que el crecimiento de visitas al barrio fuera sorprendente. Aurora Montañez, jefe de comunicaciones de la iglesia del 20 de Julio cuenta, “las visitas que llegan los días domingos alcanzan las 25.000 y 30.000 personas. Ese es el número de volantes dominicales que imprimimos para darles a los que vienen. En celebraciones especiales como una Semana Santa pueden ser de 40.000, o 50.000 personas en el día”.  
Este barrio tradicional bogotano considerado por su gente como un símbolo de la devoción a Dios, ha guardado el legado que dejó el padre Juan del Rizzo como algo valioso, que hizo de la comunidad una familia, un escenario importante para los católicos. Sus calles guardan historias de testimonios milagrosos, de una construcción fiel y pasional hacia el Divino Niño que con el paso de los años sigue manteniendo a la iglesia del 20 de Julio como el Vaticano de los bogotanos.